Do, Re, ¡Miau!

De música y gatos

Definitivamente, los pobres gatos no han sido siempre bien tratados por parte de los músicos. Un par de meses antes de Navidad era costumbre en algunas partes matar un minino para curtir su piel y preparar una zambomba con la que acompañar los villancicos. El maullido lastimero de los violines mal tocados se decía que procedía de las cuerdas de tripas de gato, lamentándose por perder la última de sus siete vidas (aunque, en realidad, las tripas utilizadas eran de cordero). Pero el colmo del maltrato felino con fines… ¿musicales? es un instrumento documentado por el jesuita Menestrier y citado por Felipe Pedrell en su Diccionario técnico de la música (1894). El instrumento en cuestión se llama “Órgano de los gatos” y se empleó en 1549 durante unos festejos en Bruselas para recibir a Felipe II. En un carromato en forma de órgano un oso tocaba el teclado, cada tecla tiraba del rabo de un gato encerrado en una caja (hasta 20) y así se producía una grotesca “sinfonía” de maullidos. Lo peor es que esta barbaridad tuvo tal éxito que siguió utilizándose hasta el siglo XVIII. Por suerte la humanidad ha evolucionado y ya no concebimos la idea de entretener a un miembro de la realeza con un órgano de gatos… ¿o si? Vean, vean…

Se trata de un instrumento igualmente grotesco, pero mucho menos cruento que el del siglo XVI.  Es un “órgano de gatos” o Catastrophony creado por el ingeniero de sonido de la BBC Henry Dagg, que es quien interpreta la canción “Over the Rainbow” (Sobre el arcoíris) de El Mago de Oz.

Aquí puede verse a Henry Dagg en una actuación televisiva que nos permite admirar mejor el artefacto y sus gatos cantores.

Como desagravio de estos sufridos felinos domésticos (que por cierto, gozan de un extraordinario oído y aun podrían ser considerados verdaderos melómanos) y para disfrute de nuestros lectores, hemos seleccionado algunas obras “gatunas” muy representativas. No están todas las que son… (sabemos que quedan fuera los gatos monteses y los que están tristes y azules, entre otros) pero que nadie busque tres pies al gato.

Como el perro y el gato (y el cuco, y el búho…)

Comenzamos nuestro recorrido con el compositor italiano Adriano Banchieri (1568-1634). Este monje benedictino de Bolonia es hoy más reconocido por sus madrigales cómicos que por su obra religiosa. En 1608 publica su colección “Festino”, un grupo de canciones satíricas que incluyen el célebre “Contrapunto bestial alla mente”, en el que se imita a varios animales (un cuco, un búho, un gato y un perro) que “improvisan” sobre un cantus firmus en latín cantado por unos bajos borrachos que no se fían un pelo de los protagonistas de las fábulas de Esopo.

Extracto de la partitura:

Hemos elegido esta versión de los King’s Singers perteneciente a su trabajo “Madrigal History Tour” (1989)

Todos: Fa, la, la…
Bajos borrachos (cantus firmus): Nulla fides gobis: similiter est zoppis. Si squerzus bonus est, super annalia scribe  (Ninguna confianza en vosotros: igual que en las esópicas. Si este canto es bueno, además de ésta escribe otras fábulas)
Sopranos 1 (cuco): Cucu, cucu…
Sopranos 2 (búho): chiu, chiu…
Altos (gato): miau, miau…
Tenores (perro): guau, guau…

Aquí hay disponibles varias ediciones de la partitura que pueden descargarse gratuitamente  

El gato compositor 

También italiano, Domenico Scarlatti (1685-1757 nació en Nápoles, que por entonces pertenecía a la corona española y desarrolló casi toda su carrera en Madrid.Con su padre Alessandro Scarlatti aprendería  a tocar el teclado, especialmente el clavicémbalo, su instrumento principal y para el que compuso la mayor parte de su obra. Nos han llegado 555 sonatas “bipartitas” (en un movimiento dividido en dos partes) de entre las cuales, una de las más célebres es la sonata en sol menor K. 30, conocida como “fuga del gato”.

Cuenta la leyenda –y como tal le reflejamos sin preocuparnos de si es o no verdadera- que Scarlatti tenía un gato llamado Pulcinella que, como todos los gatos, hacía de las suyas y se subía por todas partes. Uno de los días que subió al clave, al pasear sobre el teclado, hizo sonar un tema de seis notas que resultó lo suficientemente interesante como para que el músico italiano lo transcribiera:

Fuente: wikimedia.org

Y así este motivo se convirtió en el sujeto de una fuga, la forma que adopta la sonata en sol menor.

Este video es un musicograma (representación gráfica no convencional) sobre una interpretación de Colin Booth al clave. Es muy interesante, ya que permite seguir fácilmente el sujeto de la fuga (“los pasos del gato”, representados como puntos rojos) y las diferentes entradas imitativas.

 

Si se prefiere, puede seguirse la partitura en este otro video sobre la misma versión de Colin Booth.

Gatos a dúo

Puede que la más célebre de las obras “clásicas” sobre gatos sea el “Duetto buffo di due gatti” para dos voces y piano de Gioachino Rossini (1792-1868). Parece que los italianos han sabido captar muy bien estos musicales maullidos y un par de siglos más tarde que Banchieri, aunque con el mismo propósito de provocar la hilaridad de la audiencia, Rossini llenó unos pentagramas con unos cuantos “miau” que suelen interpretar soprano y mezzosoprano. Las lenguas bienintencionadas  afirman que este dúo cómico fue compuesto en honor de dos gatos que se acercaban todas las mañanas hasta la ventana del compositor; las malas lenguas quieren ver en esta miniatura una burla de Rossini a ciertas cantantes de su tiempo…

Inicio de la partitura:

Lo cierto es que las cantantes líricas, acostumbradas a esos tremendos papeles operísticos en que acaban tirándose por una muralla o apuñaladas por el celoso Don José, parecen disfrutar de lo lindo con esta desenfadada obrita.

Excelente interpretación de la gran mezzosoprano española Teresa Berganza y su hija Cecilia Lavilla Berganza (soprano), acompañadas al piano por Juan Antonio Álvarez Parejo. Recital de 2002 en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

 

 La partitura gratuita en pdf: http://www.individualis.info/rossini-noten.pdf

 Algunos gatos rusos

Cambiando de género, pasamos al Ballet, en concreto a “La Bella durmiente” una de las grandes creaciones de Piotr Ilich Tchaikovski (1840-1893). Estrenado en San Petersburgo en 1890, además de recrear el cuento de Charles Perrault, aprovecha la boda de la princesa Aurora y el príncipe Désiré en el tercer acto para invitar a otros personajes fantásticos como Caperucita y el Lobo, Cenicienta y su príncipe o el Gato con Botas y la Gata Blanca, que bailan este Pas de Deux sobre una música en la que Tchaikovski recrea genialmente el carácter misterioso e imprevisible de los felinos.

Ballet de la Ópera Nacional de París  – Stephane Elizabe (Gato con Botas) y Laetitia Pujol (Gata blanca)

Serguéi Prokófiev (1891-1953) es otro compositor ruso que capta a la perfección la “personalidad” del gato en “Pedro y el lobo” (1936). Este cuento musical para narrador y orquesta encargado por el Centro de Teatro Infantil de Moscú se interpreta en todo el mundo como obra didáctica para niños y cuenta una sencilla historia en la que cada personaje es representado por un instrumento musical o grupo de instrumentos: Pedro (cuerda), el Abuelo (fagot), el Lobo (trompas), los cazadores (timbales y bombo), el pájaro (flauta), el pato (oboe) y el gato (clarinete). Prokofiev explota genialmente las cualidades tímbricas de los instrumentos para formar un retrato musical de cada personaje.

En este video se han reunido todas las intervenciones del clarinete con el tema asignado al gato:

Aquí puede disfrutarse de la obra completa narrada en español por Rafael Taibo. Director: Sergiu Comissiona. Orquesta Sinfónica de RTVE. Teatro Monumental, Madrid, 1997.

Y para terminar, gatos y más gatos 

Llegados a este punto, en que hemos visto a los gatos cantar, bailar y hasta componer, solamente falta que hablen. Esta humana capacidad les fue literariamente otorgada por el escritor T. S. Eliot en la década de los años 30, en una serie de poemas humorísticos escritos bajo el seudónimo Old Possum y recopilados en El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum (Old Possum’s Book of Practical Cats). El musical “Cats”, estrenado en Londres en 1981, es una adaptación de esta obra y cuenta con música del “gurú” del teatro musical, el británico Andrew Lloyd Webber (n. 1948). El compositor de Evita, El Fantasma de la Ópera o Jesucristo Superstar, logró con Cats uno de los mayores éxitos de su carrera, con 8.949 presentaciones en Londres y 7.485 en Broadway.

Tal vez el número más célebre de Cats sea la canción “Memory”, pero disfrutaremos aquí del chispeante comienzo en el que, en medio de la noche, van apareciendo uno a uno los gatos de la tribu Jellicle y nos descubren sus gustos y habilidades, incluidas las musicales, como cantar notas de alturas astronómicas o los dúos de Rossini ¿les suena?

Coda

Gracias a la colaboración de nuestro seguidor Juan, añadimos a este post otra curiosidad músico-felina: “Catcerto”, el primer concierto del mundo para gato pianista y orquesta. Es una composición del lituano Mindaugas Piečaitis, que aquí dirige la Orquesta de Cámara Klaipėda (Lituania)

Más información

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5 comentarios en “Do, Re, ¡Miau!

    • Cierto, Juan. No recordaba a este gato pianista. Es un gran ejemplo de música elaborada a partir de elementos aleatorios. Muchas gracias por tu aportación; la añado al post para que todos la disfrutemos.

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